Las minas explotadas desde hace muchos años antes del descubrimiento de América por los indios Muzos, se ubican en el cinturón esmeraldífero occidental en el departamento de Boyacá entre los pueblos de Quipama y Muzo. Las zonas de explotación se encuentran generalmente entre 800 y 1000 metros sobre el nivel del mar. Se estima que los depósitos de los yacimientos de Muzo y Quipama tienen un período de formación de 32 ± 3 millones de años. La explotación de esmeraldas se hace desde hace varios años en túneles, de estos túneles ubicados en el yacimiento de Muzo se han encontrado las esmeraldas de mejor calidad del mundo llamadas “gota de aceite”, su color es verde intenso y tiene una gran pureza con presencia de algunos precipitados de calcita que aportan el aspecto característico de este tipo de esmeralda. Existen otras inclusiones que son características y distintivas de las minas de Muzo, como son los cristales de parisita que tienen un color miel oscuro. Las esmeraldas colombianas de casi cualquier yacimiento presentan inclusiones dentadas trifásicas, liquido–gas–solido, este último es un cristal de cloruro de sodio muy comúnmente de forma cubica.
El territorio de Muzo antes de la conquista española, estaba habitado por los muzos un grupo perteneciente a la etnia Caribe pueblo belicoso que se asentó en territorio muisca. Se dedicaban a la agricultura; la que realizaban una vez terminaban sus guerras, la minería donde explotaban las minas de esmeralda en forma rudimentaria, las que eran utilizadas como objeto de adorno y trueque entre los clanes. Además de las anteriores actividades, se dedicaban al pillaje que era una forma de apropiarse de aquellos elementos que necesitaban, especialmente asaltaban a su vecinos los muiscas. Para ser conquistados por los españoles, estos debieron afrontar una cruenta guerra de aproximadamente veinte (20) años, al término de los cuales lograron derrotarlos.

