Cuando los viajeros internacionales entran a nuestra boutique en el Centro Histórico de Cartagena buscando una esmeralda colombiana, una de las primeras palabras que mencionan es el quilate (Carat). Existe la creencia común en el mundo de la joyería de que un mayor número de quilates siempre equivale a una joya más valiosa. Sin embargo, en el universo de las esmeraldas, esta regla cambia por completo. El tamaño nunca lo es todo.Si está planeando invertir en una gema preciosa, aquí le explicamos lo que realmente debe saber sobre el peso y el valor real de una esmeralda:¿Qué es exactamente un quilate?El quilate es una unidad de medida que calcula exclusivamente el peso de la gema, no su tamaño visual. Un quilate equivale exactamente a 0.2 gramos. Un dato curioso y muy ventajoso es que las esmeraldas son piedras significativamente menos densas que los diamantes. Esto significa que una esmeralda de 1 quilate se verá visualmente más grande que un diamante de su mismo peso, ofreciéndole un mayor impacto visual.El Color de la Esmeralda: El Verdadero Rey del ValorA diferencia de los diamantes, donde el tamaño y la ausencia de color dictan el precio, en las esmeraldas el color es el factor más importante. Una esmeralda colombiana de apenas 0.5 quilates con un tono verde azulado profundo, vibrante y de alta transparencia puede llegar a costar mucho más que una piedra de 3 quilates que sea opaca o de un verde pálido “lavado”. El valor real se esconde en la intensidad del color.El “Jardín” Interno y la RarezaEncontrar esmeraldas de gran tamaño en la naturaleza con una buena claridad es un evento extremadamente raro. Debido a su proceso de formación geológica en las montañas de los Andes, las piedras grandes suelen tener muchas más inclusiones internas (su hermoso jardín). Por lo tanto, si encuentra una esmeralda de un tamaño considerable que mantenga un brillo cristalino y un color homogéneo, está ante una pieza de museo y una inversión financiera excepcional.
